sábado, 29 de diciembre de 2012

Lima, una máscara, un reto…



¿Te queda bien este disfraz?

La crónica empieza un día cualquiera, son las siete y quizás un poco más (sí, esos “cinco minutitos más, por favor” que le pides al despertador), las nueve de la mañana, no piensas en nada más que en el color blanco del techo que estuviste viendo durante quizás veinte minutos, cuando de repente la sensación de vacío existencial, por tu descontrolado amor a ese “cafecito colombiano” con leche Asturiana, unas toasts con curry del Albert Heijn o quizás algunos crepes con jamón y queso. Estas en el gimnasio, el pan con mantequilla nunca fue una opción y no tienes mucha “plata”, pero si hambre.

De pronto, como nunca, alguien te llama (¿donde quedo el whatsapp? todos tienen plan de datos, TODOS) al “celu”:

Tú:      ¡Hey que tal!
Tú:      Aquí en mi “jato” desayunando un “toque”
Tú:      Que!? Digo, no no claro que no me he olvidado
Tú:      Ya en 15 nos vemos, si “fijo” llego…
¿Tú?:   No no “fresh manyas” por la playa, tu sabes…

Entonces procedes a bañarte, SÍ claro, mientras piensas que decir cuando llegues al medio día: “Traficazo weon” no es una buena salida. No tienes gasolina, no tienes “carro”, no tienes “plata”. La forma más digna y civilizada que conoces es el metro, lentes de sol, morral, “estas en Lima no lleves el iPhone”, lo llevas. ¿Beats en la calle? NUNCA, tú llevas los earphones de apple, eres caleta.
Caminas y caminas entre casas y más casas… son nueve cuadras de larga caminata bajo la sombra de los árboles y la fresca brisa del mar, aves cantando, no hay ruido (ni gente) y muchas palmeras acompañan tu caminar mientras “It’s always a good time! suena en tu playlist” (No vives en L.A. pero es algo, ¿no?).

De pronto llegaste a la estación, coges tu tarjeta magnética recargable (ni París, ni Barcelona ni Milán tienen una así, lo sabes, te gusta) llegó la hora del viaje. Haces tu cola mientras “te llega al huevo que la gente sea tan poco civilizada” revisaste las noticias… eso lo explica, subes la mirada por un segundo (la despegas de esa pantallita), ves la cola y suspiras… la gente está cambiando (lo twitteas). Subes al metro, son las once de la mañana, el sol te quema hasta el alma, pero llevas gafas de sol así que no hay problema. Además cumplen doble función ya que en un momento pasarás cerca de algún “cerrito lacra” y no te gusta verlo porque te deprime y te malogra el día, ya sabes. Volteas la mirada, creas una nueva lista de reproducción, juegas angry birds hasta que tu cerebro te dice “tranquilo ya pasó” haces lo mismo cada que ves un indigente, o algo “malaso”, y “de hecho” en la noche, cuando regreses te pondrás los lentes y cerrarás los ojos para que “ver a esa pobre gente con sus pobres casitas y su pobre vida no te arruine la noche”.
Sacas del morralito tu agua, Evian por favor, otras te dan alergia (así como la cerveza). ¿Para que será la “reu”? hubieras preferido quedarte en tu casa intentando de una vez por todas encontrar aquella página, cuevana no (desde que se “cayó” ya no confías y usas Netflix), para subtitular tus series “gringas” , sabes inglés (¿quién no?), “alucina” que te da pereza escucharlas… pasas por Vivanda… traes tarjeta (De tus “viejos”) no se que compraste que te faltaron manos (y crédito) para que solo salgas con un par de bolsitas… “usura broder”
Bueno, ya estas ahí, calle “tal” del distrito “tal”, departamento “tal”, quisieras mudarte ahora mismo por este lugar tan “¿cosmopolita?” (ático por favor).  Eres tú y el timbre, el timbre y tú (ah! y tu excusa…).

Abre,
Subes,

Esperas que tu “broder” no se vaya a molestar por tu tardanza.

Llegaste,

Abre…

“Traficazo weon” (…)



Hay más disfraces esperando ser descubiertos en mi baúl, ¡escoge el tuyo!

Ricardo Avila